Desde 1970 la Conferencia Episcopal de Colombia, en su interés de apoyar la labor evangelizadora en las
comunidades más apartadas y menos favorecidas del país, donde incluso el
Gobierno Nacional no ha tenido cobertura, introdujo la posibilidad de ofrecer la
prestación de servicios de educación superior, por lo que suscribió un convenio
Instituto Misionero de Antropología – IMA, con la Universidad Pontificia Bolivariana.
Es así como el Instituto Misionero de Antropología – IMA ha llegado principalmente a las poblaciones indígenas del centro y sur
del país, y a las comunidades afrodescendientes del occidente colombiano. Actualmente, se cuenta con sedes en Leticia (Amazonas), Toribío (Cauca),
Puerto Asís (Putumayo) y Medellín; ofreciendo los programas de Licenciatura en Etnoeducación
con énfasis en Ciencias Sociales y Economía.
Pero...¿somos felices? ¿Simplemente felices? Cada avance, no crea nuevas ansiedades.
Es paradójico, contradictorio, dramático, que mientras la humanidad es capaz de explorar el universo, se muestre incapaz de resolver el problema de la pobreza en el mundo. Olvidada del sufrimiento de 90 millones de niños que en Nueva York, Sao Paulo, Bogotá, Manila o Beijing, se busca esconder para que "no ensucien" la imagen de la ciudad. Traigo este ejemplo para no hablar de los desarraigados, del desempleo, el hambre, la falta de educación, de salud.
El IMA - INSTITUO MISIONERO DE ANTROPOLOGÍA- es un Centro Superior de estudios Misioneros que se propone capacitar a líderes locales y misioneros para el conocimiento adecuado de los pueblos, culturas y religiones, a cuyo servicio trabajan, con el fin de que puedan llevar a cabo su labor, de acuerdo con las exigencias actuales de la misión y en conformidad con los postulados de las ciencias sociales.
LA UTOPÍA DEL IMA
AUTOR: Padre Oscar Osorio J. mxy - Gestor y primer director del IMA
Vivimos en un mundo que avanza. Cada mañana nos sorprende la capacidad del hombre en el campo de la ciencia y de la investigación. Descubrimos nuevas maravillas, tenemos nuevas satisfacciones, todo se hace más fácil. Hay comodidades para todo. Disfrutamos de mucho bienestar.
Pero...¿somos felices? ¿Simplemente felices? Cada avance, no crea nuevas ansiedades.
Es paradójico, contradictorio, dramático, que mientras la humanidad es capaz de explorar el universo, se muestre incapaz de resolver el problema de la pobreza en el mundo. Olvidada del sufrimiento de 90 millones de niños que en Nueva York, Sao Paulo, Bogotá, Manila o Beijing, se busca esconder para que "no ensucien" la imagen de la ciudad. Traigo este ejemplo para no hablar de los desarraigados, del desempleo, el hambre, la falta de educación, de salud.
Todo ello a causa de la inversión de valores: se ha cambiado el imperativo moral (bien, mal, justicia, verdad, paz) por el imperativo económico, el dinero, el lucro, lo productivo. En otros términos: vale lo material, no vale lo espiritual. Esto hace que vivamos en un mundo contradictorio, se habla de derechos humanos, pero se le niega a la inmensa mayoría el acceso a los mas elementales de ellos, se habla de paz y se hace la guerra, se habla de justicia y todos los días se agiganta el abismo entre los que todo lo tienen y los que viven en la miseria y pobreza.
En este contexto, se inscribe la utopía del IMA. Los estudiantes son líderes de lugares marginados, sacerdotes, religiosas, seglares en gran mayoría docentes. Se busca convertirlos en apóstoles impulsadores del desarrollo en sus comunidades locales. El IMA no es solamente una institución de estudios superiores con un programa de etnodesarrollo a nivel de licenciatura apoyado por la UPB., ni sólo un instituto de pastoral inculturada, es también un instituto de espiritualidad, que busca rescatar el aspecto espiritual de la persona humana.
La Biblia nos presenta la historia del pequeño pastor que con una pequeña piedra sacada del zurrón logró derribar al gigante prepotente, impío y soberbio. El IMA cree que el Evangelio con la fuerza de los pilares en que se apoya "El Reino" (amor, justicia, verdad, libertad y paz),contiene el fermento para un nuevo orden mundial añorado por las organizaciones internacionales.
Sin embargo los beneficiarios prioritarios del IMA, son los indígenas.En Colombia los indígenas en su población total son minoría, pero son mas de ochenta etnias diferentes, que han logrado sobrevivir y mantenerse al margen del mestizaje generalizado.
No obstante que la Constitución Nacional define a Colombia como un país pluricultural y multiétnico, la política educativa oficial. está concebida de cara a la cultura mayoritaria. Los programas específicos para los indígenas no han sido aún pensados, pues no es suficiente la política de cobertura, ya que el indio que sale de la tribu para la universidad o no regresa o si regresa no regresa indio.
Muchos grupos mantienen su autenticidad, y en forma cada vez creciente, van tomando conciencia del valor de su propia cultura.
Por eso requieren un espacio propio en donde con toda libertad puedan desarrollar su pensamiento y buscar formas para retomar el proceso de desarrollo cultural, con su cosmovisión original, su religiosidad ancestral fuertemente ligada a la divinidad omnipresente en todas las circunstancias de la vida, que regula sus relaciones armónicas con la naturaleza, el respeto y acato a la autoridad de los mayores y todos aquellos valores que truncó la dominación y el sometimiento de la conquista.
En el IMA constatamos la necesidad de propiciar el camino para la creación de la Universidad, que sea auténticamente indígena:
De los indígenas, con todo el sentido de pertenencia que la preposición "de" significa, y la autonomía en todos los órdenes en que ni siquiera la dependencia económica limite la libertad de pensamiento y de expresión, en todo su significado.
Por los indígenas. Ellos deben ser los agentes, no sólo como ideólogos, sino como organizadores y gestores.
Con los indígenas. Que no sea institucionalizar una élite. Sería mantener el valor tradicional en donde la universidad sea el lugar de encuentro de toda la comunidad indígena.
Para los indígenas. Debe ser el lugar de manifestación y profundización de su pensamiento y sabiduría original y en donde vuelvan a recrear el impulso de desarrollo autóctono que truncó la invasión conquistadora.
Entre los indígenas. En su propio hábitat. Está comprobado que el indio que se familiariza con la ciudad difícilmente retorna a su medio natural
¿ Suena a utopía?... puede ser... Pero para qué sirve la utopía?...para caminar.